best meatballs: grinding with Larry

larry-and-luluOh I thought of all of you last night, my friends, as I used Larry for the first time (no, Larry isn’t my vibrator, if you recall from a former post, he’s my meat grinder…)  My husband was helping me shove in chunks of top round as it was all spewing out of the tiny little drain-looking contraption and meat and blood was flying EVERYWHERE splattering my seven-year old son and I in the face like an edited-out scene of Carrie.

I assume most normal folk would run in horror, scream, or, quite logically, TURN THE KITCHENAID MIXER OFF, but I fell straight into the role of the demented killer as a smile the size of a quarter watermelon slid on my face and a curling, and pardon the pun, bloodthirsty laughter escaped from the deepest and most carnivorous corner of my being.

My seven-year old just said “cool” (it’s a start) and followed it up with an “eeewww, I got blood on my face” and ran back to the television to resume watching the trials and tribulations of good over evil on Disney XD.  My husband looked at me rather wearily, after all, I have had a bit of an emotionally rough ride these past few weeks and seeing me this giddy did make him feel happy, but still, I could read through that furrowed brow clearly: meat spewing like mad all over our kitchen and this woman is jumping up and down like she got chosen on Bob Barker’s show, The Price Is Right….seriously? And of course, it being Yeshua, if you looked even beyond the brow there was the same excitement because, as partners in crime for the past 22 years, what makes one of us pumped seems to automatically infect the other, and so, there he was, just as quickly and eagerly shoving those slabs of beef into Larry and watching the magic happen with equal elation.

Now I know, I’ve gone a bit overboard with the meat situation here.  I mean, I even chose a pancetta dish for last week’s blogger potluck for Joy Manning and Tara Mataraza Desmond’s book Almost Meatless.  And truly, I am more a fish-eating type of gal.  But something about the 103-degree Florida summer weather, the suffocating mugginess, and the shiny appliances in my kitchen has got me craving red meat.  Call me an enigma.  Or just low on iron.  Who the heck knows?  All I know is that witnessing the consummation of Larry and Lulu’s love was fantastic.  Right up there with the top ten things I enjoy doing.  So maybe there’s a butcher in a former life of mine. Or a future one.  Or maybe I’m simply a repressed voyeur.

yolis-meatball-raw

Ah pensé en todos ustedes anoche mis amigos cuando usé a Larry por primera vez (no, Larry no es mi vibrador, si ustedes recuerdan de uno de mis cuentos anteriores, él es mi máquina de picar carne …) Mi marido me ayudaba a introduzir pedazos de carne que, como resultado, mandó carne y sangre volando por TODAS PARTES salpicando a mi hijo de siete años y a mi en la cara como una escena cortada de la pelicula Carrie.

Asumo que la gente más normal correría en horror, gritaría, o, completamente lógicamente, APAGARÍA EL MEZCLADOR, pero yo caí directamente en el papel del asesino demente cuando una sonrisa el tamaño de un cuarto de patílla deslizó en mi cara y una risa, y perdón el juego de palabras, sanguinaria escapó de la esquina más profunda y más carnívora de mi ser.

Mi hijo de siete años sólo dijo “que arrecho” (esto es un principio) y lo siguió con un “eeewww, tengo sangre en mi cara” y regresó a la tele para contemplar los problemas de mal sobre bien en Disney XD. Mi marido me miraba curiosamente, después de todo, he tenido unas semanas emocionalmente difíciles y al verme tan contenta lo hizo realmente sentirse feliz, pero de todos modos, yo podría leer su ceja arrugada claramente: ¿la carne que vuela por todas partes de nuestra cocina y esta mujer da brincos como si se gano la lotería? Y por supuesto, siendo Yeshua, compartía el mismo entusiasmo porque, despues de 22 años encompinchados, lo que hace uno felíz parece infectar automáticamente el otro, y fue así como él siguía rápidamente y con impaciencia empujando aquellas trozas de carne dentro de Larry y mirando la magia de la carne molída con la misma alegría.

Ahora, sé que he ido un pelo loca con el tema de la carne. Quiero decir, hasta elegí un plato con pancetta para la comida blogger de la semana pasada para el libro Almost Meatless de Tara Mataraza Desmond y Joy Manning. Y realmente, soy más una chica que come pescado que carne. Pero algo sobre el tiempo de verano de Florida de 103 grados, la humedad sofocante y las aplicaciones brillantes en mi cocina me tiene deseando carne. Llámeme un enigma. O sólo que me hace falta hierro. ¿Quién demonios sabe? Solo sé que presenciando la consumación de Larry y Lulu era algo hermoso. Lo pongo allá arriba en mi lista de las diez cosas que más disfruto haciendo. Tal vez fuí un carnicero en una antigua vida mía. O en una futura. O tal vez soy simplemente una voyerista reprimida.

Yoli's Sneaky Meatballs

yolis-meatball-cooked

This ground beef session ended as burgers. Of course. Because burgers are everywhere these days. Because it is summer. It’s America. And because the Special Issue on Burgers by Saveur magazine was so glorious it left me hungry for a hamburger days. So I am offering another spectacular way to use ground beef today with Yoli’s Sneaky Meatballs. No, it doesn’t have anything YOU wouldn’t eat, but it’s a clever way to throw in some fresh apple for those like me that have a kid who equates eating fruit with consuming arsenic (meanwhile my other kid would subsist on fruit if allowed. Oh yin yang, it’s such fun…)

My nanny, Yolanda, taught me this recipe years ago and it’s an easy, quick and a tasty winner. The secret is shredding the apple and adding it to the beef. Granny smith apples are best too because they are sour. No one who doesn’t need to know about their presence in this dish will and it lends to a nice texture to the meatball as well as adding a slightly acidic tango with the sauce.

Yoli’s Sneaky Meatballs
1 pound ground beef (preferably freshly ground on the thicker setting)
1 large Granny Smith apple, peeled and grated (medium grate)
1 egg
½ teaspoon salt
¼ teaspoon freshly ground pepper
¼ cup minced onion
1 tablespoon canola oil
¾ cup red wine
¼ cup water
1 cup tomato sauce
½ teaspoon dried basil
1 tablespoon fresh rosemary or ½ teaspoon dried
1 teaspoon sugar

Mix the meat with the apple, the egg, and salt and pepper. Form into 1-inch balls.
Over medium-high heat in a skillet, add the oil and brown the meatballs, cooking them and turning them for 7-10 minutes. You may have to cook them in two batches. Remove meatballs and set aside. Add the onion and sauté another 5 minutes scraping pan with a wooden spoon.
Add the wine, raise the heat to high and bring to a boil. Keep at a high simmer for 1 minute then reduce the heat to medium-low. Cover and cook for 15 minutes. Adjust seasoning.

Serves 4

Esta sesión con Larry terminó como hamburguesas. Como las hamburguesas están en todas partes estos días, siendo verano, siendo la comida de los Estados Unidos, y porque el tributo a las hamburguesas hecha por la revista Saveur era tan glorioso y me dejó hambrienta durante días. Pero como ya hizé mi poste de hamburguesas les ofrezco otro modo espectacular de usar la carne molida con las Albóndigas Secretas de Yoli. No, esto no tiene nada que USTED no comería, pero es un modo disimulado de agregar un poco de manzana fresca para aquellos como yo que tienen un hijo que compara cualquier fruta con el arsénico (mientras tanto mi otro niño subsistiría en la fruta de ser permitiera.

Mi nana querída, Yolanda, me enseñó hace años hacer esta receta y es fácil, rápido y sabroso. El secreto es rallar la manzana y añadirla a la carne. Nadie que no tiene que saber que lleva manzana lo sabrá y ello presta a una textura agradable a la albóndiga.

Las Albóndigas Secreta de Yoli
1 libra de carne molída
1 manzana “Granny Smith”, pelada y rallada (rejilla media)
1 huevo
½ cucharilla de sal
¼ cucharilla de pimienta fresca
¼ la taza de cebolla picada
1 cucharón aceite
¾ taza vino tinto
¼ taza de agua
1 taza de salsa de tomate
½ cucharilla albahaca seca
½ cucharilla de romero seco o 1 cucharón fresco
1 cucharilla de azúcar

Mezcle la carne con la manzana, el huevo, y sal y pimienta. Forma en pelotas de 1 pulgada.
Sobre fuego medio agreiga el aceite en un sartén, agriega las albóndigas, cocinándolas durante 7-10 minutos. Tendrá que hacerlo en dos etapas para cocinarlas todas. Ponga las albóndigas en un plato. Añada la cebolla al sartén y cocíne 5 minutos.
Añade el vino tinto, suba el fuego para que llegue a hervir. Cocíne 1 minuto y despúes añade ingredientes restantes, bajando el fuego y cocine otros 15 minutos. Añade mas sal y pimienta si lo desea.

Sirve 4

You are reading

best meatballs: grinding with Larry

 - permalink - 

2 Responses to “best meatballs: grinding with Larry”

Leave a Reply

XHTML: You can use these tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>